El sapo arriero (Alsodes nodosus) habita quebradas profundas de la zona central donde predomina el bosque esclerófilo, siempre asociado a cursos de agua limpios y permanentes con grandes rocas que forman pozones. Es un anfibio endémico de Chile, de cuerpo grueso y robusto, que se distribuye desde el sur de la Región de Coquimbo hasta el sur de la Región de O’Higgins, tanto en la cordillera de los Andes como en la de la Costa y el valle central. Fuera de los círculos de investigación herpetológica, es una especie prácticamente desconocida, aunque los arrieros y habitantes de las quebradas lo han llamado por su nombre durante generaciones.
Su nombre tiene dos explicaciones. “Sapo arriero” porque su canto nupcial se asemeja al grito de un arriero llamando a su ganado. “Sapo Popeye” porque los machos desarrollan un engrosamiento notable en los antebrazos durante la época reproductiva, rasgo que les da una apariencia musculosa característica y que sirve para sujetarse a la hembra durante el amplexo.
Características del sapo arriero
Es un anfibio de tamaño mediano, con hembras generalmente más grandes que los machos. Los machos pueden alcanzar los 80 milímetros de longitud corporal. Su piel es gruesa, de coloración gris blanquecina o aceitunada, cubierta de pequeñas protuberancias. Los brazos y pies presentan franjas transversales oscuras que se van haciendo más tenues a medida que el animal envejece. Los machos presentan además parches con espinas queratinosas en el pecho durante la época reproductiva, rasgo que define al género Alsodes y que da nombre común a varias de sus especies: “sapos de pecho espinoso”.
Ciclo reproductivo del sapo arriero
Se reproduce en arroyos estacionales que se secan en verano. Los machos llaman a las hembras desde sus refugios entre las piedras a comienzos de la primavera. Los huevos, entre 50 y 60 por puesta, son grandes, no pigmentados y muy cristalinos. Se depositan bajo piedras en zonas con corriente moderada y agua fría. Las larvas son de vida libre, de coloración aceitunada oscura con pigmentaciones doradas, y completan su metamorfosis en las pozas remanentes que quedan cuando el caudal disminuye hacia el verano. El período larval dura aproximadamente 12 meses.
El sapo arriero deposita sus huevos bajo piedras en arroyos que se secan en verano. Las larvas completan su metamorfosis en las pozas remanentes que quedan cuando el caudal disminuye.
Este ciclo reproductivo lo hace especialmente vulnerable a cualquier alteración del régimen hídrico de los arroyos de quebrada. La extracción de agua, la canalización de cauces, la pérdida de cobertura vegetal ribereña o la contaminación por escorrentía agrícola pueden interrumpir la reproducción de toda una población en una temporada.
Rol ecológico y estado de conservación
Los anfibios ocupan una posición doble en la cadena alimentaria: son depredadores de insectos y a la vez presas de vertebrados de mayor tamaño. El sapo arriero controla poblaciones de insectos, lombrices y otros invertebrados en las quebradas del bosque esclerófilo de la zona central. Sus larvas acuáticas consumen materia orgánica y microorganismos en los arroyos, participando en el flujo de energía entre el ambiente acuático y el terrestre. Como presa, es consumido por culebras de cola larga, aves rapaces como la lechuza y el aguilucho, y ocasionalmente por el zorro culpeo.
El sapo arriero está clasificado como Casi Amenazado por la UICN. A pesar de tener una distribución extensa, es una especie poco abundante y difícil de detectar, con no más de diez localidades conocidas. La destrucción del bosque esclerófilo, el cambio de uso de suelo por monocultivos, la extracción de agua para riego, los incendios forestales y la escasez hídrica asociada al cambio climático son las principales amenazas documentadas para la especie.
El sapo arriero forma parte de los Anfibios de Bichología, donde documentamos las especies de anfibios chilenos que pueden encontrarse en la zona central y la precordillera andina.