La culebra de cola larga (Philodryas chamissonis) es el reptil más grande de la zona central de Chile y la serpiente con la distribución latitudinal más extensa del mundo: va desde la Región de Antofagasta hasta Valdivia. Puede superar los dos metros de longitud y se extiende desde la costa hasta los 2.500 metros de altitud. Es endémica de Chile y en la precordillera andina de la zona central ocupa desde las laderas bajas con bosque esclerófilo hasta los sectores de mayor altitud, siempre en ambientes secos y cálidos, roquedales y bordes de cursos de agua.
El nombre describe su rasgo más distintivo. La cola ocupa aproximadamente un tercio del largo total del cuerpo, proporción inusualmente larga que la diferencia de otras culebras chilenas a simple vista. Su coloración dorsal presenta una banda central ancha de color marrón oscuro o negruzco, bordeada por un par de bandas claras de matices blanco amarillentos. El vientre es blanco grisáceo. Existen ejemplares con tendencia al melanismo, llegando algunos a ser casi totalmente negros.
Biología de la culebra de cola larga
Es una especie opistoglifa: tiene pequeños colmillos acanalados en la parte posterior de la boca que producen una saliva levemente tóxica. Esa toxicidad es suficiente para inmovilizar a sus presas, que incluyen lagartijas del género Liolaemus, ratones, anfibios, polluelos y ocasionalmente otras serpientes más pequeñas. Una mordedura puede causar inflamación local, pero no representa riesgo real para un adulto sano. No hay registros de muertes provocadas por mordedura de culebra de cola larga en Chile.
Su saliva tiene propiedades tóxicas suficientes para inmovilizar presas, pero no representa riesgo significativo para personas. No es una serpiente venenosa en el sentido clínico del término.
Es cazadora diurna. Se desenvuelve ágilmente en el agua y se ha visto acechando presas con la cabeza en la superficie y el resto del cuerpo sumergido. Al capturarlas, las enrolla y una vez estranguladas las engulle partiendo por la cabeza. Frente a una amenaza puede expandir la parte posterior de la cabeza de manera similar a las cobras asiáticas, comportamiento defensivo que suele preceder a la mordedura. Es ovípara, con posturas de hasta ocho huevos alargados.
Rol en el ecosistema
La culebra de cola larga cumple una función doble en la cadena trófica. Como depredadora, controla las poblaciones de lagartijas, roedores y anfibios en los ecosistemas que habita. Como presa, es alimento de zorros, felinos, aves rapaces y otros reptiles. Esta posición intermedia la convierte en un eslabón clave para el equilibrio de las comunidades de vertebrados de la precordillera andina.
El naturalista Rodulfo Philippi, que recorrió el territorio chileno en el siglo XIX, quedó tan impresionado por la variabilidad de esta especie que describió más de 40 formas distintas a partir de lo que hoy se sabe que es una sola especie. Su trabajo refleja cuán presente estaba la culebra de cola larga en el paisaje de Chile central. Verla hoy en una ladera asoleada, quieta sobre una roca, es señal de que el ecosistema donde vive todavía funciona.
No está clasificada bajo ninguna categoría de amenaza, lo que la diferencia de otros reptiles nativos de la zona central. Sin embargo, depende de la disponibilidad de presas, de cobertura vegetal para refugiarse y de roquedales soleados para termorregularse. La pérdida de bosque esclerófilo y el avance de especies introducidas que compiten con sus presas nativas son presiones indirectas sobre la especie que la ciencia aún no ha cuantificado del todo.
La culebra de cola larga forma parte de los Reptiles de Bichología, donde documentamos las especies de reptiles chilenos que pueden encontrarse en la zona central y la precordillera andina.