Reptiles
Reptiles de Chile
Lagartijas, culebras y gecko de Chile. La herpetofauna chilena documentada y explicada de forma simple.
Reptiles de Chile
Los reptiles de Chile forman un grupo de vertebrados adaptados a la vida terrestre con más de 100 especies descritas para el país. Son animales ectotérmicos, es decir, regulan su temperatura corporal a través del ambiente — tomando sol para calentarse y buscando sombra para enfriarse. Su piel está cubierta de escamas de queratina que los protege de la deshidratación y les permite habitar ambientes áridos y semiáridos. En Chile, los reptiles están presentes desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia, con la mayor diversidad concentrada en la zona central y norte del país.
Los reptiles de Chile se dividen en tres grupos principales: las lagartijas y lagartos (orden Squamata, suborden Lacertilia), las serpientes o culebras (orden Squamata, suborden Serpentes) y los geckos. Chile no tiene cocodrilos ni tortugas terrestres nativas. La familia Liolaemidae es la más diversa del país, con más de 80 especies de lagartijas del género Liolaemus, muchas de ellas endémicas de Chile y Argentina. Este género es uno de los más diversos del mundo entre los reptiles.
Uno de los reptiles más conocidos en Chile es la culebra de cola larga (Philodryas chamissonis), una serpiente no venenosa que habita en matorrales, jardines y zonas rurales de la zona central. Se alimenta principalmente de lagartijas y pequeños roedores. Es inofensiva para las personas y cumple una función importante en el control de poblaciones de pequeños vertebrados. Otra especie frecuente es la lagartija lemniscata (Liolaemus lemniscatus), que puede verse asoleándose en muros, piedras y caminos en gran parte del país.
Los reptiles de Chile cumplen funciones ecológicas relevantes. Como depredadores de insectos, lagartijas y pequeños roedores, regulan las poblaciones de sus presas y forman parte de las cadenas alimentarias de aves rapaces, zorros y otros mamíferos. Algunas especies, como los gekos, son activas de noche y contribuyen al control de insectos nocturnos. La mayoría de las lagartijas chilenas son omnívoras — consumen tanto insectos como flores y frutos — lo que las convierte también en dispersoras de semillas.
Varias especies de reptiles de Chile se encuentran en categorías de conservación preocupantes. La pérdida de hábitat por expansión urbana, la agricultura intensiva y la introducción de especies depredadoras como el gato doméstico y la rata son las principales amenazas. Según el Reglamento de Clasificación de Especies del Ministerio del Medio Ambiente, varias especies del género Liolaemus están clasificadas como vulnerables o en peligro. Más información sobre el estado de conservación de los reptiles en Chile está disponible en el portal del Ministerio del Medio Ambiente de Chile.
Observar reptiles de Chile no requiere equipamiento especial. Las lagartijas son activas durante el día y pueden verse asoleándose en muros, piedras y caminos en cualquier época del año, especialmente en los meses más cálidos. Las culebras son más esquivas, pero pueden aparecer en jardines y terrenos con vegetación. Si se encuentra una culebra, lo recomendable es observarla desde una distancia prudente y no manipularla. Registrar la observación con una foto es suficiente para identificar la especie.
La conservación de los reptiles de Chile depende de la protección de sus hábitats naturales y de la reducción de las amenazas que enfrentan en ambientes urbanos y rurales. Conocerlos es el primer paso para protegerlos.
Fuentes: Donoso-Barros, R. (1966). Reptiles de Chile. Ediciones Universidad de Chile. / Ministerio del Medio Ambiente de Chile (2023). Reglamento de Clasificación de Especies. / Cei, J.M. (1962). Batracios de Chile. Ediciones Universidad de Chile.