Cuando el calor se instala en la precordillera andina de la zona central, la cigarra chilena marca el sonido del verano. Es un canto agudo y continuo que puede volverse ensordecedor cuando cientos de machos estropedulan al mismo tiempo desde los quillayes y litres de las quebradas. La cigarra (Tettigades chilensis) es la especie más común del grupo en Chile central, uno de los 22 cicádidos registrados en el país, de los cuales 18 son endémicos.
El sonido no es accidental. Los machos lo producen frotando las alas sobre una hilera de dientes en el dorso del tórax y lo usan exclusivamente para atraer a las hembras. La vida adulta dura apenas una temporada entre la primavera y el verano, pero la mayor parte de su existencia transcurre bajo tierra.
Ciclo de vida subterráneo de la cigarra chilena
A comienzos de verano, la hembra deposita entre 50 y 200 huevos en fisuras y grietas de ramillas y troncos de árboles. Hacia inicios de otoño nacen las ninfas, de color claro y con el primer par de patas adaptado para cavar. Se dejan caer al suelo y penetran en él buscando raíces pequeñas de las cuales succionan savia mediante un aparato bucal que funciona como una jeringa. Ahí permanecen durante dos a tres años. El daño que producen en esa fase es proporcional a la cantidad de individuos que se alimentan simultáneamente de las mismas raíces.
Sobre la duración del ciclo biológico en las especies chilenas no se tiene certeza, aunque se piensa que demora al menos dos a tres años bajo tierra antes de que el adulto emerja.
Cuando finalmente emerge, la ninfa trepa al tronco de un árbol y muda su exoesqueleto por última vez. Lo que queda pegado a la corteza es una cáscara café y traslúcida perfectamente moldeada, uno de los rastros más frecuentes de la cigarra en el territorio. El adulto tiene cuatro alas transparentes y membranosas, cuerpo robusto de color negro con líneas naranjas, y mide entre 27 y 31 milímetros de largo con una envergadura alar de 20 a 28 milímetros.
Rol en el ecosistema del bosque esclerófilo
La cigarra ocupa un lugar doble en la trama alimentaria del bosque esclerófilo. Como fitófaga, extrae savia de los árboles durante su fase larval subterránea y durante la etapa adulta. Como presa, es un recurso relevante para varios depredadores. El murciélago colorado (Lasiurus borealis), presente en la precordillera de la zona central, se alimenta preferentemente de homópteros como la cigarra, junto a coleópteros y dípteros. Las aves rapaces nocturnas también las cazan.
Su presencia es estacional: con las primeras temperaturas altas de noviembre comienzan a escucharse los primeros machos y hacia marzo el canto desaparece junto con los adultos. La cigarra es fácil de oír y difícil de ver: su coloración parda y su inmovilidad cuando no está cantando la hacen prácticamente invisible sobre la corteza de los árboles. Tettigades chilensis se distribuye desde la Región de Coquimbo hasta el Biobío, asociada a los mismos árboles que definen el paisaje vegetal de la precordillera: quillay, litre y espino. Los adultos copulan al poco tiempo de emerger del suelo, entre noviembre y marzo. Luego de la cópula los machos mueren mientras las hembras se dirigen a los árboles a depositar sus huevos, reiniciando el ciclo.
El Tettigades chilensis forma parte de los Insectos de Bichología, donde documentamos las especies de insectos chilenos que pueden encontrarse en la zona central y la precordillera andina.